Sabe de tu negocio, no de todo
Se alimenta con tu catálogo, tus precios y tus políticas. Acotarlo es lo que evita que invente: fuera de ese material, la respuesta correcta es pasar la conversación a una persona.
Un bot de respuestas automáticas contesta con un menú. Uno con IA entiende la pregunta como la escribió el cliente, aunque no se parezca a ninguna de las opciones.
Agendar una llamadaSe alimenta con tu catálogo, tus precios y tus políticas. Acotarlo es lo que evita que invente: fuera de ese material, la respuesta correcta es pasar la conversación a una persona.
Puede armar el pedido, calcular el total y entregar el enlace de pago dentro de WhatsApp. El cliente no tiene que abrir nada más, que es donde se cae la mitad de las ventas.
Un reclamo, un caso raro o alguien molesto no son para el bot. Se define desde el principio qué dispara el paso a una persona.
Cada conversación queda guardada y clasificada. A las dos semanas ya sabes qué te preguntan de verdad, que casi nunca es lo que uno supone.
Ese es el riesgo real de estos sistemas y se maneja acotándolos. El bot responde sobre tu material y, cuando la pregunta se sale, deriva a una persona en vez de improvisar. Lo probamos justamente con las preguntas incómodas antes de encenderlo.
Para uso serio sí, y conviene. Es lo que evita que la cuenta quede bloqueada por volumen, y es un trámite que hacemos como parte del proyecto.
Sí, si el inventario está en un sistema al que se pueda llegar. Es lo que separa a un bot que informa de uno que vende: poder decir "quedan tres" en vez de "déjame confirmar".
Cada negocio tiene tres o cuatro tareas que alguien repite todos los días: copiar un pedido de WhatsApp a una hoja de cálculo, mandar el mismo recordatorio, armar la misma cotización. Eso es lo que automatizamos.
Vender en un marketplace es alquilar. La tienda propia cuesta más al principio y deja de cobrarte un porcentaje de cada venta a partir del primer día.
Hay procesos que no caben en ninguna herramienta de catálogo. Cuando ese proceso es el que sostiene el negocio, la opción sensata deja de ser adaptarse al software y pasa a ser al revés.
Con las preguntas reales sobre la mesa se ve rápido qué parte puede atender un bot y qué parte no conviene que atienda.
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