Glow Peptides
Tienda online de péptidos de investigación, con un programa de referidos por niveles, panel de administración propio y despachos que se generan solos apenas entra un pedido.

El reto
Vender péptidos de investigación no se parece a vender camisetas. Cada pedido tiene que salir el mismo día. Cada lote que entra y sale queda registrado, porque la trazabilidad no es opcional. Y el negocio crece por recomendación: un cliente trae a otro, y ese otro trae a un tercero.
Al principio todo eso se sostiene a pulso, con hojas de cálculo y buena memoria. Funciona hasta que deja de funcionar.
Lo que construimos
Una tienda completa, con tres piezas que se hablan entre sí.
La tienda. Catálogo, carrito y pago. Quien compra sin registrarse ve su pedido y puede gestionarlo de una vez; crear una cuenta es una sugerencia amable, no un peaje puesto justo después de pagar.
El programa de referidos. Cada afiliado tiene su enlace, ve quién llegó por él y cuánto ha generado, incluso varios niveles hacia abajo. Y se le puede dar acceso a un socio para que administre solo esa parte del negocio, sin abrirle todo lo demás.
El panel interno. Pedidos, inventario por lote, correos automáticos y métricas. Desde ahí se opera el día a día sin tocar una línea de código.
Cómo funciona por dentro
Los datos de la tarjeta nunca pasan por nuestros servidores. El navegador los convierte en un código temporal antes de enviarlos, y ese código es lo único que viaja. La diferencia no es cosmética: cambia por completo el nivel de auditoría de seguridad que el negocio tiene que cumplir cada año.
Cuando se confirma un pago, el pedido se manda solo al sistema de despacho. Si esa conexión falla —y a veces falla, internet es internet— un proceso automático revisa cada diez minutos qué se quedó atrás y lo reintenta, mientras el panel muestra cuántos pedidos están pendientes. Nada se pierde en silencio.
El inventario se descuenta por lote, no por producto. Cuando un pedido lleva varias presentaciones del mismo artículo, el sistema confirma que el lote asignado sea realmente el que salió. Así la trazabilidad no depende de que alguien recuerde bien.